Me he levantado con dolor en el hueso cuqui.  Lo peor es que no recuerdo culazo alguno. Físico me refiero. Que salga el sol, que me coja en la calle y sin cuestionármelo siquiera mi querida Maripili me lleve al Salvador a las dos de la tarde y mi querida Clara a las tres de la mañana a mi casa, me llena de felicidad, a mi cabeza de dolores y a mi dignidad de vacíos existenciales.  ¿Cómo subí la escalera a oscuras, cómo me quité las lentillas, cómo llegue a la cama y cómo he tenido valor para levantarme?

Últimamente estoy rara en general y por eso tengo peores despertares. Tengo sueños muy malos y se me ha acrecentado la psicofobia (el miedo a volverme loca, a los desastres del alma). He tenido pesadillas durante tres noches seguidas. El primer día soñé que se me picaban todos los dientes y que no conseguía cita con el dentista. Según el diccionario de sueños, que el dentista arregle unos dientes picados insinúa que pronto se recuperarán afectos o valores perdidos. Pero yo no llegaba al dentista. La segunda noche que me quedaba ciega. Todo lo veía marrón. Parece ser que soñar con padecer ceguera habla de un miedo ilógico a ser engañados o perseguidos y también una cierta impotencia ante las circunstancias de la vida. La tercera noche soñé que miraba a mi casa desde la calle y me veía a mí misma tendiendo la ropa. En ese sueño pensé que me había desdoblado, pero la que era como yo y estaba en mi casa se ponía a andar por el alféizar de la ventana. Y yo tengo vértigo… Verse a uno mismo en el sueño significa nuestro lado contrario, nuestro recelo a hacer algo que hay que hacer. Soñar que está tendiendo la ropa en un tendedero, indica que está mostrando aspectos escondidos hasta ahora, especialmente si está colgando ropa interior. Puede referirse a sus traumas y complejos. Hablando claro, estaba tendiendo unas bragas. Me veo mal.

Por eso he resuelto esta mañana que el día de mi cumpleaños será mi penúltima (lo de última está muy feo) borrachera y mi penúltima cena copiosa. Ambas cosas me hacen tener el sueño alterado y perder lucidez. Me voy a poner en forma y en orden mis papeles, por si los pierdo que los recupere sin tener que hacer llamadas para reubicar los acontecimientos. Llamadas que por cierto no me han sacado de dudas sobre el dolor de mi hueso cuqui. Ni idea de cómo pegué el culazo. El físico.

Y esta tarde un cumpleaños… Y me ha venido a la mente otro culazo en el bar El Mundo. Qué buenos ratos los de entonces y qué resacas las de los 20 años, mucho más llevaderas dónde va a parar.